Existen varios estudios que se han enfocado a determinar los rasgos de personalidad que determinan que una persona se decida a emprender una actividad empresarial. Características que los diferencian de los no emprendedores. La buena noticia es que se puede adquirir estas características a través de la educación.

Veamos los más importantes:

 Orientación al logro

Este rasgo de la personalidad se vincula con la idea de que los emprendedores exitosos

buscan destacarse trazándose objetivos ambiciosos.

La necesidad de logro ha sido definida como la necesidad continua que experimenta el individuo de alcanzar unas metas que se ha fijado y de cuyos resultados siente que es responsable (Entrialgo, et al., 2002; Fernández y Junquera, 2001; McClelly, 1968).

 

 

Autonomia

Esta característica está relacionada con el deseo de una persona de planear su trabajo y tener libertad para tomar decisiones propias, ser su propio jefe y establecer una normativa de trabajo (Gartner et al., 2003; Haynie y Sheperd, 2011; Kolvereid 1996; Lange, 2012; Peixoto, 2011; Pitt, 1998; Raposo et al., 2008; Shane, 2004; Veciana, 2005; Weatherston, 1995). En este sentido, la autonomía también implica tener plena libertad para tomar decisiones

 

 

Autieficacia

Esta característica está relacionada con la creencia del individuo en su propia habilidad

para responder a los desafíos de un determinado trabajo o para alcanzar ciertos objetivos o

resultados propuestos (Bandura, 1994). En la misma dirección, De Noble et al. (1999) afirman que la autoeficacia emprendedora corresponde a la confianza de una persona en sus habilidades y capacidades para llevar a cabo, de manera eficaz, acciones y tareas específicas implicadas en la creación y desarrollo de una nueva empresa. e igual modo, esta característica está claramente

relacionada con otros atributos también destacados en los emprendedores exitosos, como la confianza en sí mismos o el optimismo (Bird, 1995; Kalkan y Kaygusuz, 2012).

 

 

Tolerancia al riesgo

Esta característica puede ser entendida como el rasgo de personalidad que determina la tendencia y disposición del individuo a asumir riesgos (Brockhaus,1980; Cacciotti et al., 2016; Das y Teng, 1997; Kolman, et al., 2017; Zhao et al., 2010).

 

En el mundo empresarial, el común denominador son los cambios del mercado, haciendo fluctuar de manera inesperada las decisiones sobre volúmenes de producción, compra de insumos, preciso de venta, etc. Por este motivo, el dueño del negocio debe tener la capacidad de tolerar el riesgo y evaluar las posibles contingencias.

Locus de control interno

Esta característica se asocia con la idea de que los logros y resultados de un individuo dependen principalmente de sus acciones, más que de factores externos (Rotter, 1966, Martínez-Román y Romero, 2017; Minniti y Schader, 2013; Moriano y Palaci, 2003; Nelson, 1991; Shapero, 1975

 

Capacidad multitareas

Esta característica se asocia directamente con las habilidades gerenciales de los individuos o la habilidad de realizar varias tareas a la vez (Bluedorn, 1999).

Asimismo, se relaciona con la preferencia de tener un manejo aceptable de distintas capacidades en comparación con una fuerte especialización en unas pocas. Vale decir que el empresario exitoso es una persona que tiende a ser versado en varias actividades requeridas para los negocios; esto es, debe tener deseos y la capacidad de ejercer diversas actividades, para lo cual necesita tener una formación en varios campos del emprendimiento

Innovación y creatividad

Diversos estudios han preponderado que la innovación está fuertemente relacionada con el      emprendimiento. De igual manera, han destacado el papel de la innovación en el proceso emprendedor y en el crecimiento económico de un país, debido a que se ha convertido en la principal fuente de ventaja competitiva García y Wandoseel, 2004; Lopes y Souza, 2005; Smith; Zhao, 2010; Brem, 2011; Gomes et al., 2013; McKelvie et al. (2017).

 

Según Schumpeter, la innovación consiste en desarrollar nuevos productos e introducir cambios en los procesos, y formular nuevas formas de organización, nuevos mercados y nuevas fuentes de materias primas. De este modo, distingue cinco escenarios distintos    para la innovación empresarial (Schumpeter, 1934):

 

  • La introducción de un nuevo bien o la mejora de un bien que ya existía.
  • La introducción de un nuevo método de producción.
  • La apertura de un nuevo
  • La conquista de una nueva fuente de suministro de materias primas o bienes en
  • La creación de un nuevo tipo de organización

 

Oportunidades

Un aspecto que favorece la creación de empresas por oportunidad consiste en el reconocimiento de oportunidades que ha sido considerado como un factor de gran magnitud en la creación de nuevas empresas (Kirzner, 1995; Shane y Venkataraman,; Álvarez et al., 2013; Mainela et al., 2014 y Paul et al. 2017).

Se define la proactividad como la capacidad de identificar oportunidades, tomar la iniciativa, generalizar a partir de la observación y la experiencia, desarrollar y trabajar con ideas abstractas y para mejorar una situación actual (Paul et al. 2017).

Según Shane y Venkataram (2000) en relación a la capacidad de detectar oportunidades, afirma que no todos tienen la capacidad de detectar   oportunidades, unos las verán y otros no. En esta línea, Minniti y Bygrave (1999) señalan lo que está claro es que solo aquellos que las aprovechan se vuelven emprendedores y los demás no.